"El agro no quiere voltear a nadie"

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La Presidente repartió culpas y complots, pero la realidad agropecuaria argentina muestra que el productor en realidad hace malabares para que no lo volteen a él. "Terminemos con esto", agrega el titular de Coninagro

La Presidente repartió culpas y complots, pero la realidad agropecuaria argentina muestra que el productor en realidad hace malabares para que no lo volteen a él. "Terminemos con esto", agrega el titular de Coninagro

 

    

Es cierto que las redes sociales acercan pero es difícil imaginar que el presidente norteamericano Barack Obama desde la Casa Blanca, y un productor local desde su lote, estén en sintonía para conspirar y voltear a la Presidente de la Argentina. Las retenciones y el mercado intervenido ya voltearon a unos cuantos productores que, además, poco pueden hacer frente al derrumbe de precios internacionales.

"El agro no quiere voltear a nadie", dice Carlos Garetto, titular de Coninagro, para el referente de las intercooperativas, el agro lo que quiere son correcciones de la economía y condiciones para producir. "Terminemos con estas suposiciones y victimizaciones. El país necesita del campo para recuperar el empleo. Más que palabras hacen falta hechos y políticas adecuadas para no desaprovechar esta oportunidad de crecimiento", agregó.

"Necesitamos previsibilidad, la situación está muy complicada, fíjense en la provincia de buenos aires donde por las inundaciones se perdieron millones de pesos de la producción", dice Garetto.

Las intrigas, reuniones secretas, complots y conspiraciones suelen instalar dudas pero hay que demostrarlas. En el agro pasa justamente lo contrario. La cohesión es justamente un déficit del sector. Ya son más que conocidas públicamente y en menor medida en privado las dificultades de la mesa de enlace para consensuar políticas conjuntas. Todavía hoy mandan comunicados por separado y mantienen diferencias.

Pero más aún. La clave que desarma la idea de la conspiración se desactiva con esta frase contundente de Sebastian Senessi, director de la maestría de agronegocios y alimentos de la facultad de agronomía de la UBA. "En el campo no hay capacidad colectiva para ponerse de acuerdo. ¿Un golpe económico? Imposible. Al sector le falta cohesión y acción colectiva. Cada productor se defiende como puede".

De los 55 millones de toneladas de la cosecha de soja, unos 30 millones fueron destinados a la industria y otros 10 millones viajaron a China. En el país pueden quedar entre 10 y 12 millones en manos de los productores. Sin financiamiento, con insumos en alza y la inflación al trote los granos guardados son el equivalente al ahorro para afrontar inversiones futuras, el productor guarda los granos para cubrirse para la campaña que sigue. Cuando hubo buen precio no se guardó nada. Más aún, desde el punto de vista financiero el que especuló pensando que iba a vender la soja más cara perdió porque el precio internacional se desmoronó, nobleza obliga, ya lo había pronosticado la presidenta en el discurso del 24 de julio en la fábrica de Yamaha.

Otro cantar es el de los exportadores, las grandes corporaciones internacionales que no son miles como los productores sino 4 o 5 que controlan el acopio y las ventas al exterior. A esos si el Gobierno llamó y llama cuando quiere hacerse de divisas.