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La pesadilla Guillermo Pérez Roldán: qué hay detrás de las confesiones a corazón abierto del extenista

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El tandilense vive en Santiago de Chile y decidió contar, a los 50 años, por primera vez, el drama familiar que fue tener como coach a su padre: "Me pegaba con el puño cerrado en la boca cuando perdía, me lastimaba con el cinto y me robó 5 millones de dólares".

El tandilense vive en Santiago de Chile y decidió contar, a los 50 años, por primera vez, el drama familiar que fue tener como coach a su padre: "Me pegaba con el puño cerrado en la boca cuando perdía, me lastimaba con el cinto y me robó 5 millones de dólares".




Los más jóvenes quizás no conozcan a Guillermo Pérez Roldán, los que hoy superan los 40 años saben que este extenista argentino supo codearse con los mejores del ranking ATP a fines de la década del 80 cuando llegó a ser número 13 del mundo. Hoy, a los 50 años, contó uno de los secretos más dolorosos que tenía guardados: acusó a su padre de pegarle cuando perdía un partido y de robarle 5 millones de dólares.

En 1987, Pérez Roldán se convirtió en el tenista argentino más joven en ganar un título ATP: tenía 17 años y 6 meses cuando lo logró en Munich. Tenía por delante una gran carrera, pero una lesión en la muñeca derecha, que lo obligó a operarse tres veces, terminó por retirarlo de manera prematura en 1993. Luego, volvió a jugar algunos torneos en 1996 pero nada fue igual.

Desde su retiro desarrolló una carrera como entrenador y formador en Chile e Italia. En los últimos días le dio una entrevista al diario La Nación desde Santiago de Chile, pero luego de la misma se comunicó por Whats App con el periodista Sebastián Torok, que lo entrevistó, para ampliar las declaraciones con respecto a su padre Raúl Pérez Roldán, quien fuera su entrenador, y con quien hoy no tiene relación.

    Actualmente Pérez Roldán vive en Chile y acaba de ser papá por tercera vez. En Italia tiene dos hijas de 15 y 14 años.

"Creo que fue un visionario muy bueno, extraordinario en los detalles técnicos y un gran entrenador, pero lamentablemente yo fui su hijo. Hubiese preferido tener un peor entrenador y un mejor padre, simplemente eso. Me da mucha pena: fue tan bueno en lo que creó, fue un sistema que funcionó, pero perdí un padre. Hubiese preferido, desde ese lado, que él fuera un gran profesor de tenis y yo un buen abogado, no sé. Es una parte negra. Ahora, como técnico, me saco el sombrero. Mientras esté en vida espero que alguna vez podamos acercarnos, porque al final de todo es mi padre", dijo Pérez Roldán durante la entrevista, aunque después eligió romper el silencio de lo que guardó durante tantos años.

"Si yo te contara realmente las cosas fuertes, como perder un partido, entrar en una habitación y que te peguen una piña en medio de la boca con el puño cerrado. Y yo las corría todas, eh. O que te metan la cabeza en un baño o que te agarren a cintazos arriba de una cama. O un robo de cuatro o cinco millones de dólares. Todo lo que gané jugando al tenis, al otro día no lo tenía. Mi vieja y mi viejo firmaron para sacarme la plata de mis cuentas", agregó a través de un mensaje de Whats App para que se publicara.


"La verdad es esa. Todos lo saben, pero nadie lo dice, yo no lo dije nunca a un periodista. Pero fue así. Terminé de jugar y me fui a vivir a un ambiente. Tuve que pedirle plata a mi abuela para alquilar. Yo estoy en paz conmigo mismo, feliz con mi mujer, mis hijas, mis amigos, mi trabajo. Pero de ahí para adelante. Es duro. Tuve una vida difícil. Siempre salí adelante. Me da más lástima por ellos, por mis padres y mi hermana. Pero más que nada es el cómo. La traición de un padre a un hijo es terrible", expresó Pérez Roldán.

Luego, contó otro capítulo de la relación con su padre que intentó recomponer, pero finalmente terminó mal: "En el casamiento con Daniela, hace tres años y medio, lo invité, me pidió perdón delante de todos y me cantó una canción, pero al otro día me volvió a cagar. Así es la cosa".

    "Cuando me retiré fui a verlo y le dije que le daba el 50% de lo que había ganado, que repartíamos la plata porque yo no podía jugar más al tenis, que le reconocía la mitad de todo y que hiciera lo que quisiera con esa plata. Y me dijo que no porque yo me la iba a gastar y él la iba a cuidar", contó.

"Sufrí el maltrato físico. Todos sabían. La cosa fue conmigo. Y con mi hermana al principio. Pero cuando empecé a facturar yo, mi hermana pasó a un segundo plano. Tengo que decir que fue un técnico de la puta que lo parió de bueno, pero un padre de mierda. No podía ser que ganar un partido era un alivio y en determinados momentos, en vez de poder disfrutar a los 19 años, ya no di más. Le dije: 'Seguí por tu camino, cuando te necesite técnicamente te llamo. Comprate un campo, andá a los caballos, qué se yo, pero déjame tranquilo'. Todo el mérito tenístico se lo doy a mi papá, porque creó un diccionario de lo que había que hacer, pero yo me estoy refiriendo a la parte familiar. ¡Qué se yo! Un año gané tres torneos de ATP, en el '87, ¡era junior, tenía 17 años! Después de ganar Buenos Aires me voy a Itaparica, en la primera ronda me toca un muchacho que se llama Tore Mainecke, jugué en otra superficie, venía de una que era súper lenta, hacía un calor, perdí y después del partido se subió a la cama y me empezó a cagar a latigazos porque decía que no me había movido bien. No puede ser. Cosas así, groseras", contó hoy, 33 años después de aquel martirio que le tocó sufrir de parte de su padre y entrenador.


El robo de su plata

En otro de los audios, Pérez Roldán contó cómo fue que su padre y su madre, según él, le robaron todo lo que había ganado en el circuito.

"Cuando terminaron los golpes, a los 18 o 19 años, fue porque yo le dije a mi padre que no seguía jugando al tenis. Lo agarré después de ganar el torneo de Palermo, no me acuerdo si fue en el '89. Me senté en el avión y le dije: 'Mirá: a partir del año que viene quiero viajar solo, no quiero viajar más con vos. O las tiro todas para afuera, pierdo el ranking o no agarro más la raqueta. Así que fíjate qué querés hacer'. No daba para más. Y ahí empezó a disfrutar, hasta que yo me caso la primera vez a los 24 años: amarrocó toda la plata y me la sacó, sin avisarme nada. Eran cuentas familiares con tres firmas. Los cheques de ATP venían a mi nombre. Firmando dos, padre y madre, podían sacar la plata. Confiás en tu viejo. Yo no supe nunca más dónde estaba la plata. Y ahí empecé de nuevo, a los 24 años empecé de nuevo y listo. Terminó mi carrera, me puse a trabajar con Vilas, la vida me llevó a Italia, estuve diez años, muy bien allí y después me vine para acá, para Chile. Tengo a mis hijas en Italia", contó.

"Terminé mi carrera y a los tres meses era pobre. No tenía ni coche. La estafa la descubrí en 1994. Así fue: llamé al banco de afuera, pedí una plata para irme de vacaciones y no había más. Y había varios millones de dólares. Además, teníamos casas, caballos de carrera, restaurante, departamento, etcétera. No cuento ni vivo con eso y sé que nunca la voy a tener", agregó Pérez Roldán.

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